Resumen de contenidos
Resumen de contenidos
En días como hoy no necesito un coche, necesito un chubasquero.



Ilumínate bien.
Una de las cosas que se nos suele pasar por alto cuando preparamos nuestra bici para la lluvia es la iluminación. Es muy importante recordar que si hay lluvia es porque hay nubes, y si hay nubes no hay sol. Si no hay sol: no se nos ve. Es obligatorio llevar luces delantera y trasera cuando baja la luz y además es obligatorio llevar un catadriótico trasero, además de muy recomendable llevarlo en los radios de nuestras ruedas. (Nos negamos a recomendar de nuevo el chaleco reflectante. Lo hemos hecho mil veces. Si no lo tienes ya es porque no lo quieres usar)
Ruedas para mojado
Para la lluvia existen cubiertas específicas, pero seamos sinceros, si vamos de lado a lado en la ciudad, sin hacer carreras, tampoco necesitamos un neumático diseñado por la NASA. Sólo saber que están en buen estado, que el dibujo no está gastado, y que son unas cubiertas híbridas que no nos van a fallar si pisamos un charco.
Reduce tu velocidad.
La misma lluvia hará que bajemos el ritmo, pero es básico no ir haciendo el cabra por las calles entre coches y bajo el agua. Ten un poco de cabeza. Y si la quieres seguir conservando, usa un casco. Por cierto, muchos cascos ya incorporan un montón de pegatinas reflectantes a todos lados. Si tu casco no es reflectante, puedes ponerle esas pegatinas. Incluso existen fundas reflectantes que, además de ser muy visibles, son impermeables y nos protegen del agua.
Los frenos también se mojan
Los frenos también se pueden mojar y como todo lo demás, salvo los barcos, funciona peor con agua. Si sueles tener los frenos bien ajustados, no tienes mucho más de qué preocuparte, pero ten en cuenta que tu frenada será más lenta que en condiciones secas.
Impermeables.
Existen en el mercado muchas soluciones impermeables para cubrirte entero, bici incluida. En la medida de lo posible intenta no usar esos enormes impermeables tipo “poncho”, porque aunque te aíslan de la lluvia, el viento puede moverlo demasiado y nos puede jugar una mala pasada si hace de nuestro impermeable una capa. Pareceremos Superman en bici, pero podría tirarnos al suelo. ¡También tiende a enredarse en nuestras ruedas! . Evita ese tipo de sustos.
En resumidas cuentas: si vas bien iluminado, más despacito y sin hacer el loco, pedalear bajo la lluvia sólo necesita de una cosa: una buena ducha nada más llegar a casa.


