Ya lo hemos dicho en más de una ocasión, pero conviene repetirlo de vez en cuando. Una bicicleta eléctrica gasta, tirando por lo alto, 0,07€ cada 100 kilómetros. Contando con un seguro a todo riesgo, teniendo en cuenta cambios de cubiertas, cambios de frenos y revisiones, puede que nos suba a 0,10€ los 100 kilómetros. Repetimos: tirando por lo alto.
Vamos poner negro sobre blanco por qué la bici eléctrica más cara del mercado resulta ser 77 veces más asequible que el coche más barato del mercado:
Una FLYER Serie TS 7.30. Que por cierto, no es ni por asomo la bici eléctrica más cara del mercado. Esta preciosodad de última generación está a partir de los 3.200€, pero sigamos con la explicación.


Siendo generosos a favor del automóvil, vamos a decir que un coche consume 5 litros de gasolina a los 100 kilómetros. Y siendo generosos también vamos a redondear a la baja diciendo que cada litro de gasolina nos cuesta 1€ nada más.
Esto significa que, sin contar ni seguro, ni cambios de neumáticos, ni revisiones, ni impuestos, recorrer 100 kilómetros en coche nos va a costar 5€. Tirando muy por lo bajo a favor del coche. Si vamos a trabajar todos los días a unos 10 kilómetros de casa, y el año tiene unas 40 semanas laborables al año, nos salen 4.000 kilómetros al año en desplazamientos para ir a nuestros respectivos puestos de trabajo. En coche consumiremos 200€ en combustible tirando muy por lo bajo y en bici eléctrica consumiremos 4€ tirando muy por lo alto. Por los mismos kilómetros. Ya no es una cuestión ecológica ni económica, es una cuestión de sentido común.
Todo esto sin haber nombrado ni una sola vez, la palabra salud, ni la palabra bienestar. Todo esto sin haber mencionado los atascos ni el tiempo para aparcar. Todo esto sin haber hablado de la mala leche que produce el coche, tráfico aparte. Todo esto sólo ha sido mirando endogámicamente a nuestro bolsillo. Nada más.
Da el paso. Ve en bici.


